El terremoto de Haití no ha sido nada importante.

O al menos eso se deduce de las palabras del obispo de San Sebastián, que considera que la (pobre, según él) situación espiritual de España es mucho peor que la situación actual que viven los haitianos.

Cito de la noticia textualmente, que no tiene desperdicio: según ésta, Munilla ha dicho literalmente lo siguiente:

«Quizá es un mal más grande el que nosotros estamos padeciendo que el que esos inocentes están sufriendo»

Hombre, a lo mejor a él le pasa lo que a mí: que ha cobrado sólo la mitad, y claro, como el cuerpo tiene necesidades materiales (por ejemplo, comer), pues le ha destinado el sueldo a su cuerpo. Y su alma, claro, ahora está un poco más pobre. Puede ser.

Aunque me da que por ahí no van los tiros.

Sinceramente, estas declaraciones y las que soltó por su boquita el otro día el arzobispo de Granada me hacen pensar que últimamente el clero español está dedicándose a pulir el humor negro. Porque no concibo que unos señores que supuestamente predican el amor incondicional al resto de seres humanos digan cosas como esas y las digan en serio.

O a lo mejor es que no predican tantas bondades como nos quieren hacer creer.